{"id":789,"date":"2023-08-27T20:21:02","date_gmt":"2023-08-27T18:21:02","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/?p=789"},"modified":"2023-08-28T16:04:03","modified_gmt":"2023-08-28T14:04:03","slug":"a-por-tagardinas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/?p=789","title":{"rendered":"A por tagardinas"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_765\" aria-describedby=\"caption-attachment-765\" style=\"width: 150px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-765 size-thumbnail\" title=\"Nicol\u00e1s Puerto\" src=\"http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/NICOLAS_PUERTO-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/NICOLAS_PUERTO-150x150.jpg 150w, http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/NICOLAS_PUERTO-300x300.jpg 300w, http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/NICOLAS_PUERTO-510x510.jpg 510w, http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/NICOLAS_PUERTO.jpg 682w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-765\" class=\"wp-caption-text\">Por Nicol\u00e1s Puerto Barrios<\/figcaption><\/figure>\n<p>Corr\u00eda el a\u00f1o cincuenta y cuatro. Mi padre se qued\u00f3 parado al finalizar las obras del Puente Nuevo. Por aquel entonces en C\u00f3rdoba, la gente humilde pasaba mucha gazuza. Mi madre la pobre, al regresar cada d\u00eda de coser en las casas de se\u00f1oritos del centro, nos preparaba el almuerzo. Un sopicaldo de ajo sin m\u00e1s talabantes que un pelado hueso de jam\u00f3n, donde remoj\u00e1bamos unos cuscurros de pan duro. \u00a1Ya ver\u00e1s t\u00fa, para cinco de familia!. Como dice el refr\u00e1n: \u201cNo hay buena olla con agua sola\u201d. As\u00ed que los chavalotes del barrio nos agarr\u00e1bamos a lo que cayera con tal de arrimar algo para la casa. Seg\u00fan la \u00e9poca, \u00edbamos al campo a por algarrobas, bellotas, n\u00edscalos, esp\u00e1rragos,\u2026 e\u00a0incluso a por tagardinas al cementerio de San Rafael. S\u00ed s\u00ed, adentro del cementerio, donde se criaban los cardillos silvestres en el terrizo que rodeaba\u00a0 las tumbas. Yo con quince a\u00f1os sol\u00eda juntarme con otros mayores. Mi viri era\u00a0 el cojo de San Eloy; la plazilla que hay por la parte de atr\u00e1s del cine Andaluc\u00eda. Viv\u00eda en la casa de paso que da a la calle Isabel II. \u00c9l hab\u00eda cumplido ya los veinte y gastaba un bigotillo negro muy fino. Con una pierna m\u00e1s corta que\u00a0 otra andaba a cojitranc\u00e1s, pero subido en las ramas de las higueras o de los almezos era m\u00e1s \u00e1gil que la mona Chita de las pel\u00edculas de Tarz\u00e1n.<\/p>\n<p>Del primer d\u00eda que fuimos a por tagardinas no me quiero ni acordar. \u00a1Madre\u00a0 m\u00eda, qu\u00e9 miedo!. \u00a1Se me pone todav\u00eda carne de gallina!. Resulta que acech\u00e1bamos a que el encargado del cementerio saliera, cerrando la cancela del jardincillo que daba a la carretera de Madrid. Rond\u00e1bamos por la puerta de la taberna de Chaleco a la altura del Matadero Municipal. Era una tarde de mediados de octubre. Despu\u00e9s de los ligeros aspersorios de las lluvias de septiembre, en nuestra C\u00f3rdoba emerg\u00eda una segunda primavera; a diferencia que en esta, las calles blancas y soleadas muy concurridas de gente, pasaban\u00a0 pronto a una paz oto\u00f1al. La vaporosa oscuridad iba inundando el tenue reflejo del rojizo crep\u00fasculo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_790\" aria-describedby=\"caption-attachment-790\" style=\"width: 230px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/A-por-tagardinas_230827_182000.pdf\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-790\" src=\"http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/parilla-230x300.jpg\" alt=\"La parilla del cementerio\" width=\"230\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/parilla-230x300.jpg 230w, http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/parilla.jpg 292w\" sizes=\"(max-width: 230px) 100vw, 230px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-790\" class=\"wp-caption-text\">La parilla del cementerio de San Rafael<\/figcaption><\/figure>\n<p>Cuando el menda se las pir\u00f3 cruzando el puentecito de San Rafael- ese que dice la copla que se hab\u00eda lleva\u00edto a Julio Romero de Torres para no volver-, mi socio me hizo una se\u00f1a y traspusimos hasta la puerta trasera del cementerio. Primero echamos una ojeada por los agujeros del viejo postigo y\u00a0 asomamos la cabeza por el claro que hab\u00eda hasta el dintel. Junto a las marm\u00f3reas tumbas, adornadas con aterciopeladas flores, titilaban las lucecitas de unos velorios. Apoyada sobre una pared de nichos descansaba una destartalada tapa de ataud. Ol\u00eda a hierba h\u00fameda. Un ligero frescor aflu\u00eda hasta mi sudorosa frente. El silencio se esparc\u00eda por igual tanto entre los ornamentados sepulcros, como por las raqu\u00edticas crucecitas de madera clavadas en el mont\u00edculo de la fosa com\u00fan. En eso la amarilla hizo justicia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de asegurarnos que no quedaba dentro bicho viviente, el cojo descubri\u00f3 de entre los matojos unos pedruscos que ten\u00eda escondidos y los amontonamos junto a la parilla. All\u00ed no hab\u00eda mucha altura. Subidos en las piedras nos aupamos, apoyando los pies en los recovecos de la desollada\u00a0 pared, hasta alcanzar con las manos el extremo. Esto que voy a contar no se lo deseo a nadie. \u00a1Mira!, cuando pongo una mano sobre el borde de la pared y despu\u00e9s la otra, oigo un charrasqueo de dentro del cementerio. Al momento siento que una peque\u00f1a, fr\u00eda y huesuda mano se posa encima de una de las m\u00edas; luego otra sobre la segunda. Miro al cojo que le hab\u00eda sucedido lo\u00a0 mismo. \u00c9l me mira a m\u00ed aterrado y con los ojos desorbitados. Sin pensarlo dos veces nos soltamos a plomo, desgarr\u00e1ndonos la ropa con los afilados risquetes de la fachada y dando un culetazo al caer al suelo. Al levantarme, sin ni siquiera pararme a mirar para atr\u00e1s, puse pies en polvorosa. Corriendo cuanto pude, cog\u00ed calle arriba por Alfonso XII y no par\u00e9 hasta llegar a la taberna de\u00a0 Chicuelas, frente a la placita de San Bartolom\u00e9. Recuerdo que al pasar por\u00a0 Puerta Nueva arremet\u00ed contra un grupo de se\u00f1oras, que con sus velos negros sal\u00edan de rezar El Rosario del Convento de los Carmelitas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_805\" aria-describedby=\"caption-attachment-805\" style=\"width: 253px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-805\" src=\"http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/carmelitas-253x300.jpg\" alt=\"Convento de los Carmelitas\" width=\"253\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/carmelitas-253x300.jpg 253w, http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/carmelitas.jpg 303w\" sizes=\"(max-width: 253px) 100vw, 253px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-805\" class=\"wp-caption-text\">Convento de los Carmelitas<\/figcaption><\/figure>\n<p>Llegu\u00e9 carleando. Nada m\u00e1s cruzar la puerta del bar, dije presuroso: &#8211; \u00a1Manolo!, \u00a1Manolo!. \u00a1 Un vaso de agua!,\u00a1 Por favor!, \u00a1Un vaso de agua!.<br \/>\nEl tabernero, un campi\u00f1\u00e9s muy calmoso y guas\u00f3n, al acercarme el vaso me espet\u00f3: &#8211; \u00a1N\u00ed\u00f1o!, \u00bfqu\u00e9 te pasa?, <em>paece<\/em> que vienes de descargar un carro con la picon\u00e1. Despu\u00e9s de empinarme el vaso de un tir\u00f3n, le dije: &#8211; \u00bfQue qu\u00e9 me pasa?; \u00a1Que cuando \u00edbamos a saltar al cementerio a coger un cenacho de tagardinas, dos muertos nos han puesto las manos sobre las nuestras al subir por la parilla!. \u00a1Por poco casco del susto!. Yo lo siento por el cojo de San Eloy, que era el que ven\u00eda conmigo. En esto que oigo que dicen desde la esquina del fondo del mostrador: &#8211; <em>\u00a1Te qui\u00e9s poah\u00ed ya!. <\/em>\u00a1Era el cojo apurando de un segundo trinque su medio de vino!<\/p>\n<figure id=\"attachment_813\" aria-describedby=\"caption-attachment-813\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-813\" src=\"http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/taberna-300x290.jpg\" alt=\"Taberna de Chicuelas\" width=\"300\" height=\"290\" srcset=\"http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/taberna-300x290.jpg 300w, http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/taberna.jpg 304w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-813\" class=\"wp-caption-text\">Taberna de Chicuelas<\/figcaption><\/figure>\n<p><em>C\u00f3rdoba, noviembre de 2007. Nicol\u00e1s Puerto Barrios.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/blog.sebastiancuevas.com\/wp-content\/uploads\/2023\/08\/A-por-tagardinas_230827_182000.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Descarga del texto completo en formato pdf aqu\u00ed.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Corr\u00eda el a\u00f1o cincuenta y cuatro. Mi padre se qued\u00f3 parado al finalizar las obras del Puente Nuevo. Por aquel entonces en C\u00f3rdoba, la gente humilde pasaba mucha gazuza. Mi madre la pobre, al regresar cada d\u00eda de coser en las casas de se\u00f1oritos del centro, nos preparaba el almuerzo. 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